Nuevo régimen de divorcio por sola voluntad
09 ene. 2026 DivorcioLa Ley de Presupuesto n° 20.446, vigente desde el 1° de enero de 2026 introdujo cambios en el divorcio por sola voluntad, reduciendo instanc...
Leer noticia
En el ejercicio profesional, muchas veces el cliente llega convencido de que “tiene la razón”. Y puede que así sea. Pero en el ámbito judicial uruguayo no alcanza con tener razón: hay que probarla.
La etapa probatoria suele ser la más exigente del proceso. Implica recopilar documentación, ordenar comprobantes, reconstruir hechos, ofrecer testigos, preparar interrogatorios, solicitar informes y, en ocasiones, insistir donde parece que nada avanza. Puede resultar tediosa, tanto para el abogado como para el cliente. Sin embargo, es precisamente allí donde se juega el resultado del juicio.
En el proceso judicial, la prueba no es un complemento: es el corazón de la decisión.
El derecho procesal uruguayo, bajo el marco del Código General del Proceso (CGP), establece un principio básico: la carga de la prueba recae sobre quien afirma los hechos constitutivos de su pretensión.
Esto significa que no basta con alegar que:
Cada uno de esos extremos debe acreditarse mediante prueba idónea. El juez no puede fallar en base a percepciones o intuiciones. Debe hacerlo en base a hechos probados en el expediente.
En los procesos de familia —tenencia, régimen de visitas, pensión alimenticia, modificación de medidas— la prueba adquiere aún mayor relevancia.
El juez no decide “a favor del padre” o “a favor de la madre”: decide en función del interés superior del niño, principio rector reconocido por nuestra normativa interna y por la Convención sobre los Derechos del Niño.
Pero ese interés superior no se presume en abstracto. Se construye a partir de elementos objetivos:
Cada documento guardado, cada mensaje preservado, cada recibo conservado, puede convertirse en pieza clave del proceso.
La prueba no es simplemente juntar documentos. Es diseñar una estrategia coherente.
Un buen trabajo probatorio implica:
Muchas veces el resultado del proceso no depende tanto de quién “habla mejor” en audiencia, sino de quién construyó mejor el expediente desde el inicio.
En Uruguay, el sistema procesal otorga centralidad a la audiencia y a la inmediación judicial. Pero esa audiencia se apoya en lo que fue correctamente ofrecido y diligenciado en etapa probatoria. Lo que no se prueba, no existe para el proceso.
Para el abogado, la etapa probatoria puede ser la más demandante: insistir en conseguir documentación, pedirle al cliente que ordene información, explicarle la importancia de detalles que parecen menores.
Sin embargo, esa rigurosidad no es formalismo: es responsabilidad.
Una sentencia favorable muchas veces se construye meses antes, cuando se decide no omitir un testigo clave, cuando se exige un comprobante más, cuando se solicita un informe adicional o cuando se fundamenta adecuadamente una petición probatoria.
El proceso judicial no se gana por impulso. Se gana por estructura.
La prueba es el eje sobre el cual gira todo el proceso judicial. Es lo que transforma una historia en un hecho acreditado. Es lo que permite que el juez fundamente su decisión. Es, en definitiva, lo que protege los derechos de las partes.
Puede resultar una etapa exigente, meticulosa y hasta desgastante. Pero es también la instancia donde se construye la verdadera fortaleza del caso.
En derecho, no alcanza con tener razón. Hay que demostrarla. Y ese trabajo, muchas veces silencioso y detallista, es el que termina definiendo el resultado.
La Ley de Presupuesto n° 20.446, vigente desde el 1° de enero de 2026 introdujo cambios en el divorcio por sola voluntad, reduciendo instanc...
Leer noticiaUna reflexión sobre los límites de la conciliación judicial y la importancia de resguardar la libertad, la dignidad y la verdadera justicia...
Leer noticiaEl auge de la IA como compañía o “terapia” sin controles adecuados está generando nuevas formas de desprotección, especialmente para persona...
Leer noticiaTu consulta es el primer paso hacia una solución justa y adecuada. Estamos aquí para ayudarte.